INCONSTANTE
En los días de marzo del 2024, cruzaba la últimas palabras presenciales con una persona que durante años me ofreció su amistad. Luego de una larga cadena de encuentros y desencuentros, nuestra vínculo llegaba a su final, no sin el mar sabor de boca que significa la pérdida. Como punto relevante, uno de sus alegatos fue: "eres inconstante, no sabes lo que quieres". Tal frase lapidaria caló en mi psique al punto de cuestionarme mis propias inconsistencias, donde seguramente era una persona inconstante y no me había dado cuenta. Y empezó mi rumiación mental, buscando razones, aún inexistentes, para justificar esa frase. A tal punto pueden calar las personas en nosotros, cuando abrimos espacio emocional sin los adecuados límites de autocuidado. Lo que siguió, fue un ánimo depresivo, caracterizado por un mapa de fracasos personales que creí olvidados: no terminar dos carreras, dejar el arte, el final de relaciones sentimentales y de trabajo y hasta quedarme en Venezuela; sin rumbo...